miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Sabor del Corazón



Entre las cuadras 11 y 12 de Enrique Palacios, en Miraflores, podemos encontrar a partir de las 6 de la tarde una cola de 20 personas. Éste escenario es un deleite de la gran acogida que tienen los famosos anticuchos de carretilla. Los fanáticos de éste plato ya sabrán que es precisamente en esas cuadras que se encuentra la señora Grimanesa Vargas Araujo, más conocida como la tía Grima. La esquina ya tiene su nombre escrito y el olor que emana su arte se cuela por todas las ventanas de la cuadra.
La reina de los anticuchos dice haber recibido propuestas para trabajar en restaurantes, pero ella se aferra a su carretilla y después de 35 años su sazón y dedicación la hicieron merecedora de un reconocimiento en el día internacional de la mujer. Sus comensales la esperaban, fieles y ansiosos por un poquito de los 50 kilos de corazón que compra diariamente; sin embargo, nunca imaginaron que ese día, por primera vez, no iba a llegar. Y bien dice la popular tía Grima que quien prueba sus anticuchos no los deja. Quien diría que tal adicción es producida por tan sólo un poquito de pimienta, comino, ajo y sal.
El boom de las carretillas tardó en llegar, pero ha sido tal, que hoy en día, las carretillas no tiene nada que envidiar a lujosos restaurantes. El hijo de Grimanesa opina que un restaurante son cuatro paredes que te encasillan, cuando en el mundo hay tantas cosas que conocer; sin embargo, esa no es una excusa para que dejen de tener su página web. Aseguran que si es que el cliente va a demorar, tiene la opción de reservar, como en cualquier restaurante. Se llama a Juan González, hijo de Grimanesa, y él estará automáticamente guardándole un espacio de siete soles que deleitará su paladar. Sueñan, y Grimanesa espera poder estar viva, para poder ver el día en que vendan sus anticuchos al vacío en el exterior.
En la feria de la gastronomía Mistura estarán la tía Grima, y muchos otros carretilleros, que alegran el día de miles de estómagos en toda la ciudad y que perfuman cuadras enteras de sabor. Para los que no lleguen a la feria, Grimanesa acota lo siguiente: “Yo seguiré en esa esquina y de ahí no me moveré. Trabajaré hasta donde pueda. Prácticamente el público es como mi familia. El día que no trabajo los extraño”.

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