sábado, 20 de noviembre de 2010

Los pasos del Camino




Veterinaria la típica o tal vez profesora pensé, hasta entrenadora de delfines me imaginé. Esas eran solo algunas de las ideas que pasaron por mi cabeza, pero que no me hubiesen llevado a estar sentada dónde estoy hoy. Cuando tenía unos ocho años soñaba con ser veterinaria, me encantaban los animales, sobre todo los caballos. Hoy en día, no se me ocurriría ser veterinaria de caballos, pero todavía conservo mi amor por ellos y por eso opté por la equitación. Lo de ser profesora siempre me gusto, hasta el día de hoy. En parte porque parecen nunca envejecer, por su contacto con gente joven todo el tiempo, y por otro lado por influencia de mi mama que estudió educación inicial. “Serías una buena profesora”, me decía.

Cuando estaba en el colegio, en primaria, a la hora del recreo jugábamos a la clase. Aunque suene irracional, salíamos de la clase para jugar que estábamos en ella. Yo siempre escogía ser la profesora, en parte por mi carácter, todas hacían caso a lo que decía la profesora y eso me parecía divertido. Ya en secundaria, mis deseos de ser veterinaria, profesora o hasta entrenadora de delfines cambiaron radicalmente. Empecé a pensar en economía. ¿Por qué? Muy simple, daba plata. En la adolescencia el ideal parecía estar en todos los empresarios que podían darse los lujos que querían. ¿Y los que más fácil la tenían? Lo es economistas de la Pacifico. Probablemente por eso fue mi elección. 

Crecí y empecé a pensar en que lo que estudiara probablemente lo iba a ejercer toda mi vida. Hice una comparación sencilla. Periodista con posibilidades de hacer plata o no, pero feliz o economista con plata pero sin ganas de ir a trabajar cada día. No dude ni un segundo en tomar la decisión. El hecho de estar en un colegio en el que nos protegían demasiado y en el que nos creaban un miedo constante a los peligros me dieron más ganas aún de conocer que había y esa fue una razón muy importante para mi decisión.
Ahí no terminaba la cosa, ya sabía que iba a estudiar pero ahora tenía que decidir dónde. Upc o Universidad de Lima. La Católica quedó automáticamente excluida de mi lista porque me iba a pasar más tiempo tratando de llegar a mis clases que en éstas. Pienso que es mejor salir con un titulo de comunicadora especializada en periodismo que con uno de periodismo puro hoy en día. Para contratar a alguien, se piensa que mientras más cosas sepan hacer mejor, porque se abaratan los costos. Antes mientras más te especializabas mejor, pero los tiempos cambian.  Ese fue el motivo de que hoy esté sentada en ésta Universidad escribiendo en ésta computadora.

Ahora no se que vaya a ser de mí, ya estoy en la siguiente etapa y tengo que sentarme un rato a pensar de nuevo, pero confío en la decisión que vaya a tomar porque siento que hasta ahora no me he equivocado.

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