Tremendo golpe de puño hizo que García Márquez terminara con la cara ensangrentada luego que el ahora también ganador del premio Nobel le pegara en una sala cinematográfica de México en la exhibición privada de la película “La odisea de los Andes”, hace 30 años. Cuando parecía que el segundo de los nobles le daría un abrazo al primero se dio la sorpresa, un derechazo derribó al autor de “Cien años de Soledad”. “Esto es por lo que le hiciste a Patricia en Barcelona”, le dijo el escritor peruano a García Márquez, según cita el periodista peruano Francisco Igartua, quien estuvo en la sala.
Las desavenencias entre Mario Vargas Llosa y su segunda esposa, su prima, Patricia Llosa, tuvieron la culpa del enfrentamiento para algunos. Según Rodrigo Moya, "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales" del autor peruano y su mujer "acogiendo" las confidencias de aquél. Cuando los Vargas Llosa se reconciliaron él supo que sus secretos se habían revelado y se sintió "gravemente ofendido".
Otra versión cuenta que la riña se dio por desentendimientos n cuanto a la posición ideológica de ambos respecto a la Cuba comunista de Fidel Castro. La forma en que reaccionó Patricia hace pensar que esta versión es la verdadera. Nuevamente, según el periodista Igartua, le gritó lo siguiente: -“¡Imbécil! ¡Cretino!... ¿Qué te has creído?... Me has puesto a mí de hazmerreír público”.
La historia era un mito hasta que en el 2007 por primera vez el fotógrafo Rodrigo Moya difundió una foto instantánea, tomada hace 30 años, en la que aparece Gabriel García Márquez con los efectos del golpe visibles en el rostro. Fue esta agresión que sufrió por parte de Mario Vargas Llosa la que presuntamente puso fin a la amistad entre ambos escritores.
El diario mexicano La Jornada publicó el día del 80 cumpleaños de Gabo, dos fotografías del premio Nobel de Literatura con el ojo izquierdo amoratado. El fotógrafo, además, relata las circunstancias de la instantánea en un artículo titulado La terrífica historia de un ojo morado. Moya, mexicano de origen colombiano, señala que tomó la imagen porque el escritor "quería una constancia de aquella agresión".
La instantánea fue tomada el 14 de febrero de 1976 en la casa del fotógrafo en la colonia Nápoles de México, dos días después de que García Márquez recibiera un puñetazo del escritor peruano, según el relato de Moya.
El fotógrafo recuerda que al verle preguntó a García Márquez qué había pasado y que este se mostró "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias (con Vargas Llosa), que ya eran insalvables en la medida que el autor peruano se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha". Lo que vuelve a constatar que probablemente la segunda versión de la causa de lo sucedido sea la segunda.
García Márquez le pidió que se quedase con las fotos y le enviara copias. "Las guardé 30 años, y ahora que él cumple 80, y son ya 40 de la primera edición de Cien años de soledad, considero correcta la publicación de este comentario sobre el terrorífico encuentro entre dos grandes escritores, uno de izquierda, y otro de contundentes derechazos", concluye Rodrigo Moya.
Treinta años después de ese episodio, la edición especial de Cien años de soledad, editada por Alfaguara y la RAE, verá la luz con un prólogo que escribió Vargas Llosa en 1971. Algunos interpretan que dicho prefacio supone una reconciliación entre ambos literatos.

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